Desmintiendo los mitos de la vacuna contra el COVID-19

Como sucede con cualquier tecnología, la vacuna contra el COVID-19 ha sido el blanco de la desinformación. Estamos desmintiendo algunos de los mitos frecuentes que rodean a la vacuna.

Mito 1: La vacuna se hizo con prisa, así que no puede ser segura.

Las vacunas contra el COVID-19 son nuevas, pero la tecnología que se usa para producirlas no es nueva. Tanto la vacuna de Pfizer como la de Moderna, a las que la FDA concedió la Autorización para uso de emergencia, son vacunas de mRNA. Años antes de que apareciera la pandemia, se estudió esta tecnología y actualmente estas vacunas están disponibles solo debido a esa investigación.

También se estudiaron y revisaron minuciosamente ambas vacunas antes de que la FDA las aprobara. El ensayo de Pfizer tuvo aproximadamente 40,000 participantes y el ensayo de Moderna contó con unos 30,000 participantes. Solo en los Estados Unidos, ya se administraron estas dos vacunas a millones de personas.

Mito 2: La vacuna afectará la fertilidad.

No hay ninguna evidencia en absoluto de que la vacuna contra el COVID-19 afecte la fertilidad. Los datos de seguridad de la FDA para el ensayo de la vacuna de Pfizer no encontraron diferencia en la cantidad de personas que quedaron embarazadas en el grupo de la vacuna y el grupo de placebo. Entre las personas que sí quedaron embarazadas en el estudio, no hubo eventos adversos relacionados con el embarazo que hayan comunicado las interesadas.

Además, los CDC indican que las mujeres que están tratando de quedar embarazadas pueden recibir la vacuna.

Obtenga más información del embarazo y la vacuna.

Mito 3: La vacuna causará efectos secundarios graves, incluyendo anafilaxia.

Los efectos secundarios graves de la vacuna son poco frecuentes. Anafilaxia, que es una reacción alérgica grave, es el posible efecto secundario más grave. Pero solo ocurre una vez en aproximadamente 100,000 inyecciones. En comparación, esas reacciones son más frecuentes en picaduras de abeja, picaduras de hormiga colorada, nueces y muchos antibióticos.

Mito 4: La vacuna causa parálisis de Bell.

Ha habido algunos informes de casos de parálisis de Bell, una condición médica que causa debilidad o parálisis en la cara. La FDA no ha concluido que estos casos se hayan debido a la vacuna. De modo que cualquier persona que haya tenido parálisis de Bell en el pasado puede todavía así recibir la vacuna.

Mito 5: No es segura la inyección para personas que hayan tenido Guillain-Barré.

El síndrome de Guillain-Barré es un trastorno poco frecuente que puede causar daño neural. Este puede suceder después de una infección por un virus o una bacteria. De acuerdo con los CDC, no se ha tenido conocimiento de ningún caso de Guillain-Barré después de la vacuna contra el COVID-19.

Mito 6: La vacuna se desarrolló usando tejido fetal.

No se usó tejido fetal en ningún momento en el desarrollo ni en la producción de las vacunas de Pfizer ni de Moderna.

Mito 7: Una vez que reciba la vacuna, puedo irme de viaje otra vez.

Incluso si recibe la vacuna, debe seguir tomando las precauciones adecuadas para protegerse y proteger a los demás, incluyendo usar mascarilla y evitar las multitudes. Aunque viajar es más seguro en el caso de las personas que se pusieron la vacuna completa, hay algunos riesgos asociados con los viajes, especialmente a destinos internacionales (donde hay variantes nuevas).

Mito 8: La vacuna me implantará un microchip.

Una teoría conspirativa que ha circulado en línea es que la vacuna le implantará un microchip. Esto es totalmente falso. Además, la vacuna no puede alterarle los genes ni el ADN.